martes 10 de junio de 2008

La Gota

Había una vez una gota verde de pintura que exploto y cobro vida a causa de la emoción con la que estaba pintada.

La gota era escurridiza, húmeda y formaba parte de una enorme mano que estaba pintada ha 9 metros del suelo. Desde esa altura se veía todo el paisaje, la ciudad, las chimeneas humeantes, el parque, la ría, las nubes, todo.

Un día la gota, decidió marcharse de aquel muro, ya no quería ser gota, quería ser tierra. Queria sujetar casas, que sujetan chimeneas, por las que salen humo que crean nubes, queria que ser la tierra que guia el agua por sus numerosos caudales y hacer crecer la hierba y los arboles.

No quería secarse en aquel sitio tan monótono y aburrido, no queria morir, entonces, fue cuando poco a poco, empezó a escurrirse por el duro, gris y solitario muro de piedra en el que estaba atrapada, pero no se dio cuenta que en a su paso, iba dejando un rastro verde que se secaba tan rápido como ella nunca lo había hecho.

Cansada y sin fuerzas, consiguió llegar al suelo, pero ahora era tan diminuta que se filtro por la tierra y desapareció por completo. Aquel dia, la pequeña gota se convirtio en tierra y fué feliz para siempre.

lunes 9 de junio de 2008

Fatidica Noche.

Había sido una velada maravillosa, pero se estaba haciendo muy tarde y todavía tenía que conducir treinta kilómetros antes de llegar a casa. Ana había invitado a que pasase la noche con ellos. La verdad es que la tormenta no animaba a coger el coche, pero había prometido a mi hija que la llevaría al aeropuerto a primera hora de la mañana. Antes de irme, uno de los invitados me sugirió que regresase por la carretera comarcal; tardaría menos porque a esa hora no había prácticamente nada de tráfico.

Una vez en el coche, decidí probar suerte con la carretera comarcal. Estaba cansadísima y, cuanto antes pudiera meterme en la cama, mejor.
- ¡Vaya nochecita! - me dije mientras arrancaba el coche y ponía el limpiaparabrisas en la posición más rápida.

A los pocos kilómetros sentí un poco de miedo, no me había cruzado con ningún coche y apenas se divisaban luces de casa o bares aún abiertos. A parte de los faros del coche, la oscuridad sólo se rompía con el resplandor de los rayos.

Puse la radio para sentirme acompañada y alejar el miedo. De repente, vi algo en el centro de la carretera que me hizo frenar en seco. El coche se calo, mientras sentía como el corazón me latía cada vez mas deprisa. Intente controlarme respirando profundo. Cogí la linterna que llevaba en la guantera y baje del coche. Al enfocar vi como un gato asustado salia corriendo. Estuve solo unos minutos fuera del coche, pero fue lo suficiente para que me calase hasta los huesos. Volví al coche estremeciéndome, no se si de frío o del susto. El coche se negó a arrancar. Resignada decidí esperar un poco antes de volver a intentar lo imposible. El coche había decidido no arrancar.

Instintivamente, y como presagiando algo extraño, baje el seguro de la puerta. encendí un cigarrillo. Gire la cabeza a ambos lados con la esperanza de ver alguna luz. Nada. El panorama era desolador. "En fin, - me dije amí misma - al menos aquí dentro no te mojas. Pronto pasara algún coche, ya veras". Poco a poco me empezó a vencer el sueño hasta que me quede completamente dormida.

Al día siguiente cuando me desperté lo hice en un hospital. En medico me dijo que llevaba 5 años en coma. Aquella noche en que me quede dormida, un camionero borracho se saltaba el limite de velocidad permitida y chocaba conmigo por detrás; gracias al cinturón y al airbag me salve.

Me quede en coma, estaba casada y con una hija, lo primero al despertar fue preguntar donde estaban, que qué había sido de ellos. Mi madre me puso muy pronto al día, no se ando con rodeos, me dijo que mi marido se había cansado de esperar y que se busco otra pareja, y que mi hija estaba viviendo con ellos, que mi abuela se había muerto hace seis meses, que mi puesto de trabajo había sido ocupado por otra persona, que mis hermanos se independizaron y se habían ido a vivir con sus parejas, que iba a ser tía y que el camionero llevaba 3 años en la cárcel.

Cuando escuché lo que mi madre me dijo, un huracán de sensaciones surgía de mi estomago llenandome de impotencia. Me rompí a llorar, pensé que mi madre fue demasiado cruel al contármelo todo de golpe, y como el medico me diagnostico una leve perdida de memoria a corto plazo apunte todas las cosas que tenia que hacer en un cuaderno: Divorciarme de mi marido, pedir la custodia de mi hija, buscar empleo, dar la enhorabuena a mis cuñados y hermanos e intentar empezar de cero con buen pie y ser feliz.